Los molinos de marea constituyeron un importante pilar de la economía asturiana, por lo que están repartidos por toda la provincia. Se montaban sobre las rías (sobre todo las del Eo, Navia, Avilés, Ribadesella y Villaviciosa) para estar protegidos del mar abierto y aprovechaba el oleaje para mover sus muelas. En Asturias sólo se conservan cuatro, y en malas condiciones.
